Una empresa puede ser rentable en el papel y quedarse sin dinero en la cuenta. Eso pasa cuando no se mira el flujo de caja: el orden de los cobros y los pagos importa tanto como la utilidad.
Un flujo de caja simple, actualizado cada mes, te avisa con semanas de anticipación cuándo vas a necesitar financiamiento.
Cómo armarlo (sin sistemas caros)
Se arma con cuatro columnas: saldo inicial, cobros del mes, pagos del mes y saldo final. Lo importante es usar fechas reales de cobro y pago, no promedios: si tus clientes pagan a 60 días, tu flujo tiene que reflejarlo.
Con tres meses de historia y tus ventas proyectadas ya tienes una herramienta útil. Si hay obra o proyectos grandes, se separa por proyecto.
- ✔Cobros por fecha probable de pago, no por fecha de factura.
- ✔Pagos fijos: planilla, alquiler, servicios, impuestos.
- ✔Pagos variables: proveedores, comisiones, mantenimiento.
- ✔Reserva para impuestos: IGV y pagos a cuenta no son dinero tuyo.
Señales de alerta
Cuando el saldo proyectado del próximo mes queda en rojo, cuando usas el IGV cobrado para pagar la planilla, o cuando tu utilidad crece pero el efectivo siempre está justo: esas son las tres señales de que el problema no son las ventas, es la gestión del efectivo.
Con contabilidad general recibes los estados financieros y el flujo de caja explicados, para decidir con datos y no con intuición.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo revisar el flujo de caja?
Mensual como mínimo, y semanal si estás en un periodo de crecimiento o de poco efectivo.
¿Sirve si mi negocio cobra en efectivo?
Sí. En ese caso el flujo se arma con los ingresos y gastos diarios de caja, y se controla el destino del efectivo.
¿Qué hago si la proyección sale negativa?
Anticipar es la ventaja: se ajustan plazos con proveedores, se adelantan cobros o se negocia financiamiento antes de la urgencia.
¿Sabes cómo estará tu caja el próximo mes?
Con contabilidad general recibes estados financieros y flujo de caja explicados todos los meses.
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